Hace ya un año que venimos luchando contra la pandemia. Las emociones se confunden, tenemos altibajos anímicos y nos cuesta definir exactamente qué sentimiento nos domina. Sin embargo, algo sigue intacto desde el principio y es la bandera en alto del trabajo, la pasión y la entrega de nuestros empleados, profesionales y colaboradores. Nadie se rinde, cada uno lucha y aporta desde su lugar.

Sabemos que si somos fuertes ante la pandemia es porque contamos con nuestro gran equipo.

Los que pone el cuerpo en primera fila, atendiendo pacientes con la misma devoción y profesionalismo de siempre, a pesar de los miedos y de la familia que espera en casa.

 Los que limpian y desinfectan cada rincón de las clínicas para que sean espacios seguros.

 Los que brindan servicio técnico a las clínicas para que la operatoria diaria no se vea afectada.

 Los que se encargan de proveer a cada clínica de insumos para que todos estemos protegidos.

 Los que se ocupan de que sigamos conectados de forma remota y nos dan soporte en sistemas.

Los que se ocuparon de cambiar la infraestructura de las clínicas y espacios de trabajo para aumentar la protección.

Los que le ponen una sonrisa al temor para salir fortalecidos.

Los que, ante la adversidad, descubren en sí mismos fuerzas que no imaginaban tener.

 Los que están atentos a que a nadie le falte su equipo de protección.

 Los que actualizan permanentemente los protocolos.

 Los que cumplen las normas de protección en todo momento, en cada lugar.

Los que permanentemente piensan diferentes estrategias para que cada día estemos más y mejor protegidos.

 Los que ante cada problema presentan soluciones.

 Los que motivan al resto con la mejor arenga de todas: el ejemplo.

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS POR DEMOSTRARNOS QUE ESTÁN AHÍ, DONDE TODOS SOMOS UNO!

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